La Unión Aduanera Centroamericana
- mariojrodriguezc

- 21 feb 2022
- 3 min de lectura
Actualizado: 22 feb 2022
En 1958 se acordó el “Tratado Multilateral de Libre Comercio e Integración Económica Centroamericana”, un régimen de libre intercambio con trato nacional a las mercancías comercializadas entre sus territorios, suprimió derechos aduaneros y requisitos de importación y exportación, excepto controles de sanidad y seguridad. El tratado obligó a los Estados a mantener en sus territorios plena libertad de tránsito a las mercancías, para evitar congestionamientos de carga. ¿Cuál fue el propósito? Crear una unión aduanera “tan pronto como las condiciones fuesen propicias”. Sesenta y cuatro años después, aun seguimos esperando cumplir estas condiciones y vemos largas filas de furgones en nuestras fronteras.
La unión aduanera se reiteró en 1960, con el Tratado General de Integración Económica Centroamericana y, en 1993, con el Protocolo de Guatemala a dicho tratado, y es parte de las diferentes etapas necesarias para una unión económica centroamericana, e indispensable para el libre tránsito de mercancías en la región, sea que provengan de sus territorios o de terceros países. El Protocolo dice que la unión aduanera es gradual y progresiva, y desde entonces llevamos casi treinta años, con poco progreso. Centroamérica ha adoptado otros tratados complementarios para Equiparar Gravámenes a la Importación (1959); un Código Aduanero Uniforme Centroamericano” (1963); un Régimen Arancelario y Aduanero (1984); Cooperación entre Administraciones Tributarias y Aduaneras; Compatibilizar Tributos Internos Aplicables al Comercio entre los Estados parte de la Unión Aduanera (2006); y el Convenio Marco para el Establecimiento de la Unión Aduanera Centroamericana (2007).
A todo esto, añadámosle que se ha carecido de consenso regional para definir el mecanismo que va a administrar los aranceles que se recauden por las mercancías provenientes de fuera de la región. Una posibilidad era que los aranceles fuesen a un fondo común, administrado por una autoridad aduanera supranacional, que transfiriese los aranceles al país donde se consuman las mercancías. Otra opción era que el arancel se pagase al país en donde se importaron las mercancías, indistintamente que la mercancía se consuma en otro. La falta de consenso en este tema tributario ha sido una de las causas de estancamiento de la unión aduanera. Pero también los Estados no han mostrado su voluntad política y jurídica con respecto a tratados firmados y no ratificados. En 2006, en la Cumbre Centroamérica - Unión Europea, la región se comprometió a impulsar la unión aduanera como requisito indispensable para firmar el Acuerdo de Asociación, suscrito en 2012. Diez años después, la unión aduanera sigue pendiente.
Podríamos preguntarnos: ¿A mí en qué me beneficia la unión aduanera? Digamos que, al eliminar las fronteras terrestres, portuarias y aeroportuarias en Centroamérica, se propicia la libre movilidad de mercancías, se ahorrara tiempo en su traslado al eliminarse atascos fronterizos, se bajan costos de los productos, se promueve la competitividad y la baja de precios que beneficia a los consumidores. En Europa, por ejemplo, la unión aduanera permite que las personas y mercancías se movilicen de un país a otro, sin percatarse cuando atravesaron las fronteras.
El estudio “Metodología de medición de velocidades para el tránsito terrestre de mercancías en el Corredor Pacífico de Centroamérica”, de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, indicó que la velocidad promedio de las operaciones de tránsito realizadas entre 2016 y 2020 en el Corredor Pacífico Centroamericano -de Guatemala a Panamá- fue de 19,2 km/hora, lo que refleja una velocidad más baja que la de un ciclista promedio en carretera, que es de 29 km/hora. Y todo esto se debe a los atascos fronterizos.
Considero que ya es tiempo que Centroamérica supere los obstáculos fronterizos al transporte terrestre, desarrolle el transporte marítimo regional, que haría más rápido el traslado fronterizo de puerto a puerto y tome en serio la posibilidad de gestionar la concesión de un tren de carga regional.



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